miércoles, 15 de septiembre de 2021

Explotar

 

Cerrar los ojos hasta el abandono de tus propios pensamientos. Apretar los parpados contra tus pupilas. Y cerrar todas las ventanas, no dejar ni una luz encendida. Hasta llegar a la abstracción. Dejar la mente en suspensión.

Y dejarse llevar por todas las emociones, por cada caricia, por la frescura de cada beso, por cada pequeño dolor…

Tocar el Sol. Acariciar las nubes, que se te cuelan por entre los dedos.

Lanzarse al vacío: dar un salto, como si volases. Como tirarse sin paracaídas, sin mirar abajo.

Gritar fuerte, como si estuvieras en un lugar en el que nadie puede oírte: sólo tú y tu sonido; hasta sacarlo todo de un rugido.

Bailar sin sentido, sin control, sin vergüenza. Cantar, por todo lo alto.

Oler a heno mojado, a tierra, a jazmín. Oler la sopa de tu madre, las galletas del horno. Oler a café recién hecho. Inspirar hondo, espirar lento.

Reír: reír de forma de descontrolada, a lo loco, a mandíbula abierta. Reír con todas las ganas, hasta rozar la locura, hasta el llanto.

Explotar contigo



viernes, 16 de julio de 2021

Ese instante

 


 

Ese instante en el que conecto lo que te pienso y te imagino, con lo que veo en la realidad de tenerte delante. Una realidad que dura siempre mucho menos de lo que soñamos en las horas interminables al otro lado del cristal: el que nos hace de cómplice, nos confronta, nos separa y nos une al mismo tiempo; como un espía inerte que no opina pero que sabemos que necesitamos y que estará siempre…

Ese instante en el que busco tus ojos entre la gente: la ilusión de saberlos cerca, de vivirlos para mí: buscando los míos… e imagino una sonrisa bajo las mascarilla y unos labios deseando besarme.

Ese instante en que me recuerdo a mi misma que hemos de vivir deprisa e intensamente lo que nos viene; de que he de saborear cada segundo porque me servirá luego de alimento cuando  te marches: como un rumiante que acumula a un lado para tener luego qué echarse a la boca y masticarlo despacio.

Ese instante en que se me agolpan mil conversaciones escritas y cientos de corazones de colores; otras tantas llamadas y horas y horas de sólo mirarnos sin poder tocar. Y entonces me rindo a la emoción de quererlo todo, deprisa, sin pausa.

Ese instante, del que te hablo a veces… es ese instante…


https://youtu.be/CP1FgGrvJHc

 

martes, 13 de julio de 2021

Tu boca

 

Tu boca:

 

Tu boca, como ese lugar de encuentro entre lo químico y lo virtual. Hace de piel y ganas todos los deseos. El sitio donde perderse en realidad. El objetivo de mis guerras las vencidas y las que deseo ganar a plomo.

Tu sonrisa, cuando sonríes. Esbozas una carcajada a medias, a veces completa como un arcoíris. Una sonrisa cuidada, ordenada, tan de verdad. Es la confianza de que todo va bien, la complicidad ajustada en un instante. Te ilumina la cara. 

Tus labios, sujetos en un enredo de gestos: medidos, repetidos, enmarcados. Como un puente entre mis ganas y nuestros encuentros; entre lo que empieza sosegado, como un mar en calma y termina como una marejada salvaje entre sábanas: de olas que te atrapan hacia adentro, sin control y te roban el tiempo y aplacan el deseo…

Tu boca, ese lugar, ese, donde podría quedarme para toda la vida.

 

https://www.youtube.com/watch?v=hkaRlT8OeO4


viernes, 19 de septiembre de 2014

La valla


Me acerco, a esa valla. Ese en la que se unen las manos, en las que la sangre tira y tira.

La toco y la siento fría, y alta para ellos: no es casualidad. Pero me reconoce: la piel y su olor, el de la costumbre de unas manos que se unen puntualmente todos los días para encontrarse.

Miro para el otro lado y el griterío de los más mayores me suena conocido: nostalgia de la infancia que siempre se pega en el alma en cuanto encuentra un espacio…

Y me alejo.
Cuando llevo en brazos al más pequeño veo que no despega su mirada de la valla. Le busca, le inventa o le recuerda, ¡vete tú a saber! Estira los brazos para tocarla porque sabe que ahí, todos los días a la misma hora, tiene una cita con su hermano.
 
 
 
 

jueves, 21 de agosto de 2014

Time


A veces, es hora de retomar las cosas: cuando uno está vacío y quiere llenarse. O cuando uno está tan lleno que necesita vaciarse. Pero hay que retomar... Todos tenemos nuestros tiempos: esos tiempos en los que nos hallamos perdidos en un lapsus  entre lo que hacemos y lo que queremos hacer.

Yo siempre estoy mirando hacia lo que me gustaría hacer y al final dejas un montón de cosas por hacer, que en realidad quieres hacer pero no dedicarle el poco tiempo que tienes y que empleas en hacer otras...
En fin, que trato de retomar las cosas que me gustan, después de muchos meses sin decir nada, casi un año...
Me siento llena de nuevas experiencias.
Sólo me falta contarlas.
 
 
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Mario

Poco queda ya para verte la carita y no he sabido encontrar un hueco para sentarme a escribir todos los pensamientos bonitos que se han estado agolpando en mi cabeza desde que se que creces en mi vientre:
Tantas emociones, tanta ternura, y el miedo, siempre presente cuando uno sabe que está haciendo algo verdaderamente importante…

Ahora que llevamos casi un año conectados y sin conocernos quiero escribir estas letras para nuestro recuerdo, el de los dos.
No ha sido fácil llegar hasta aquí, llegar hasta ti y ahora te esperamos como lo más importante que tenemos entre las manos: con esa emoción de quien comparte un pedacito de vida y que es incomparable con nada.
Te soñamos desde hace meses. Nos hemos inventado tu cara, tus ojos, tus gustos y tus inquietudes. Reímos cuando pensamos en tus primeras palabras y tus primeros pasos.

Cada movimiento dentro de mí ha sido como un vuelco de corazón con triple salto mortal incluido. Acariciarte desde fuera y hablarte y cantarte…
En ocasiones he sentido cómo tus manos trataban de abrazarme por dentro: como raíces de sangre al suelo, o a mis entrañas. Con ese dolor propio que se lleva cada día y que sabe amargo y duro, pero tan, tan dulce…
Ahora me queda el miedo de tenerte entre mis brazos, manos expertas ya, pero tímidas para llenarse de una nueva vida: tan indefensa, tan minúscula, con un futuro que dependerá mucho de nuestro amor por enseñarte las cosas, tan mía…

Estamos esperándote así, impacientes, emocionados, divertidos. Sabemos que nos cambiarás los días y ¡las noches! A mí ya me los cambiaste.

Y es que así son los hijos: los amamos desde que nos roban la vida para hacerla más llena y más difícil, pero con todo el sentido.




martes, 19 de marzo de 2013

Padre


En lo más profundo de mi ser, allí donde tu habitas hay un sentimiento más grande todavía que tú: que apenas puedo compararte con una nuez. Un sentimiento que se ha ido alimentando de rutinas, de una paz que necesitaba mi alma y que entró por la misma ventana por la que se había ido hacía ya años.

Un sentimiento blanco, fresco cada día, colmado de paciencia, de cariño. Construido de muchos sueños, pero no livianos, no en el aire. Sin dudas, sin arrepentimientos, sin vaivenes, firmes…

En lo más profundo de mi ser, se que este padre, que es ya el tuyo, el que yo elegí para ti, será el hombre que más te querrá en el mundo; aunque te haga llorar muchas veces, aunque tenga que replantearse muchas cosas cuando de pronto un día te tenga entre sus brazos y no sepa ni como mecerte. Ni siquiera si un día tiene que ponerte sus propias condiciones, si tiene que pegarte un grito o castigarte; cuando le toque intentar hacerte entender cosas que jamás  podrás comprender, hasta que un día tu también te veas en las mismas con tus hijos…

Y la verdad he de decirte que muchas veces no sabe uno cuánto te quiere tu padre, hasta que no lo eres, es injusto, pero es así.

A ti el tuyo te está esperando con tantas ganas que ya te imagina, ya te ha inventado.

En lo más profundo de mi ser, se que mi sentimiento no se equivoca, que tendrás un padre maravilloso.
                                                        Feliz día del padre