viernes, 19 de septiembre de 2014

La valla


Me acerco, a esa valla. Ese en la que se unen las manos, en las que la sangre tira y tira.

La toco y la siento fría, y alta para ellos: no es casualidad. Pero me reconoce: la piel y su olor, el de la costumbre de unas manos que se unen puntualmente todos los días para encontrarse.

Miro para el otro lado y el griterío de los más mayores me suena conocido: nostalgia de la infancia que siempre se pega en el alma en cuanto encuentra un espacio…

Y me alejo.
Cuando llevo en brazos al más pequeño veo que no despega su mirada de la valla. Le busca, le inventa o le recuerda, ¡vete tú a saber! Estira los brazos para tocarla porque sabe que ahí, todos los días a la misma hora, tiene una cita con su hermano.
 
 
 
 

jueves, 21 de agosto de 2014

Time


A veces, es hora de retomar las cosas: cuando uno está vacío y quiere llenarse. O cuando uno está tan lleno que necesita vaciarse. Pero hay que retomar... Todos tenemos nuestros tiempos: esos tiempos en los que nos hallamos perdidos en un lapsus  entre lo que hacemos y lo que queremos hacer.

Yo siempre estoy mirando hacia lo que me gustaría hacer y al final dejas un montón de cosas por hacer, que en realidad quieres hacer pero no dedicarle el poco tiempo que tienes y que empleas en hacer otras...
En fin, que trato de retomar las cosas que me gustan, después de muchos meses sin decir nada, casi un año...
Me siento llena de nuevas experiencias.
Sólo me falta contarlas.
 
 
 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Mario

Poco queda ya para verte la carita y no he sabido encontrar un hueco para sentarme a escribir todos los pensamientos bonitos que se han estado agolpando en mi cabeza desde que se que creces en mi vientre:
Tantas emociones, tanta ternura, y el miedo, siempre presente cuando uno sabe que está haciendo algo verdaderamente importante…

Ahora que llevamos casi un año conectados y sin conocernos quiero escribir estas letras para nuestro recuerdo, el de los dos.
No ha sido fácil llegar hasta aquí, llegar hasta ti y ahora te esperamos como lo más importante que tenemos entre las manos: con esa emoción de quien comparte un pedacito de vida y que es incomparable con nada.
Te soñamos desde hace meses. Nos hemos inventado tu cara, tus ojos, tus gustos y tus inquietudes. Reímos cuando pensamos en tus primeras palabras y tus primeros pasos.

Cada movimiento dentro de mí ha sido como un vuelco de corazón con triple salto mortal incluido. Acariciarte desde fuera y hablarte y cantarte…
En ocasiones he sentido cómo tus manos trataban de abrazarme por dentro: como raíces de sangre al suelo, o a mis entrañas. Con ese dolor propio que se lleva cada día y que sabe amargo y duro, pero tan, tan dulce…
Ahora me queda el miedo de tenerte entre mis brazos, manos expertas ya, pero tímidas para llenarse de una nueva vida: tan indefensa, tan minúscula, con un futuro que dependerá mucho de nuestro amor por enseñarte las cosas, tan mía…

Estamos esperándote así, impacientes, emocionados, divertidos. Sabemos que nos cambiarás los días y ¡las noches! A mí ya me los cambiaste.

Y es que así son los hijos: los amamos desde que nos roban la vida para hacerla más llena y más difícil, pero con todo el sentido.




martes, 19 de marzo de 2013

Padre


En lo más profundo de mi ser, allí donde tu habitas hay un sentimiento más grande todavía que tú: que apenas puedo compararte con una nuez. Un sentimiento que se ha ido alimentando de rutinas, de una paz que necesitaba mi alma y que entró por la misma ventana por la que se había ido hacía ya años.

Un sentimiento blanco, fresco cada día, colmado de paciencia, de cariño. Construido de muchos sueños, pero no livianos, no en el aire. Sin dudas, sin arrepentimientos, sin vaivenes, firmes…

En lo más profundo de mi ser, se que este padre, que es ya el tuyo, el que yo elegí para ti, será el hombre que más te querrá en el mundo; aunque te haga llorar muchas veces, aunque tenga que replantearse muchas cosas cuando de pronto un día te tenga entre sus brazos y no sepa ni como mecerte. Ni siquiera si un día tiene que ponerte sus propias condiciones, si tiene que pegarte un grito o castigarte; cuando le toque intentar hacerte entender cosas que jamás  podrás comprender, hasta que un día tu también te veas en las mismas con tus hijos…

Y la verdad he de decirte que muchas veces no sabe uno cuánto te quiere tu padre, hasta que no lo eres, es injusto, pero es así.

A ti el tuyo te está esperando con tantas ganas que ya te imagina, ya te ha inventado.

En lo más profundo de mi ser, se que mi sentimiento no se equivoca, que tendrás un padre maravilloso.
                                                        Feliz día del padre

                                                    

martes, 19 de febrero de 2013

Me olvido

Me miro en el espejo, y sigo sintiéndome igual. Te busco, en alguno de mis rasgos, en mi piel, en mi mirada. Pero todavía no te encuentro. Y me asusto, pero a ratos, cuando me olvido de que a pesar de ti, soy yo, y soy la misma…
  Por las noches empiezo a soñarte: a imaginar tu cara, tus ojos y tu pelo. Me he despertado muchos días y te había inventado entre mis brazos. Cuántas noches más no me dejaras pegar ojo…
  Hay días, cuando acelero el paso, cuando enfurezco por algún motivo de la rutina en la que te olvido por completo y cuando de pronto me paro en seco me siento culpable por haberte olvidado. Es cuando tomo aire, profundamente hasta mis entrañas, y allí, en un rincón pequeñito recuerdo que es donde tu vives, y esa sensación de saberte ahí, creciendo dentro de mí me hace sentir absolutamente llena. Y entonces de lo que me olvido es del resto del mundo.

http://youtu.be/B_pXyLX2TBk

lunes, 31 de diciembre de 2012

Ahora, que tengo tu libro delante

Ahora, que tengo tu libro delante se me vienen a la cabeza multitud de recuerdos, pequeños trozos ( como si de un rompecabezas se tratara),de momentos maravillosos de cuando éramos niños…
Me ronda una imagen muy entrañable, que además reconozco haber visto no hace tanto en un video casero: tu y tu amigo Rodri disfrazados de viejecitos en unos Carnavales el “ Día de la sardina”. Tu de viejita con un pañuelo en la cabeza y falda, todo de negro. Él con una rebeca de botones y boina incluida, ¡ y con barba pintada! No creo que tuvierais más de 10 años…
Ahora veo en la portada del libro vuestros nombres y me parece veros así disfrazados, riendo por la calle Manantial abajo, hacia el cole. Ese colegio al que os llevaba yo todos los días, junto con algún otro niño del barrio que se nos juntaba a la pequeña pandilla.
Y me hace sentir ¡ tan bien! ¡ tan orgullosa de los dos…!
Cuando la amistad es capaz de traspasar el tiempo de esta forma a través de los años, sólo puede dar como resultado cosas bonitas; en este caso habéis superado esto con creces…
¡A leerlo!