viernes, 21 de marzo de 2008

A Dios le pido...

 


 Cuando tienes un trabajo como el mío tienes que hacer como que no te das cuenta de que vives de la mano de la muerte. Hay días en los que comunicas a las familas la defunción y luego te vas a casa como si nada, como si estuvieras hecha de sal y no te importase, no ves otra forma de superar el trance, o sales en busca del amor de tu vida al que dejaste en garras de lo desconocido. Otras veces, como ayer, te hundes como si en tu mente fueran tuyos todos los recuerdos de la familia. Sabes que acabas de trastocar el momento de ellos, que ya nada será igual sin esa persona a la que tanto querían y que a partir de tu llamada tendrán que conformarse con las fotos y los momentos compartidos. El tiempo curará el dolor que sienten, pero ya nada será lo mismo. Cuando alguien a quien amas se va para no volver la vida te cambia y has de acostumbrarte a hacer el esfuerzo de recordar hasta su cara para no caer en el olvido.


Cuando me siento participe de este instante, mi faena es una cuesta arriba con tacones y buena cara que cada día me sabe peor...


http://es.youtube.com/watch?v=z8CNEy44nlE


 


                          Scream Lámina por Edvard Munch


 


Edvard Munch Scream.



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