jueves, 12 de junio de 2008

Pablo

No hay nada más gratificante en estos momentos que la compañía de mi hijo: el amor y la complicidad que se genera estando a su lado es directamente proporcional a la velocidad con la que crece y aprende cosas. Cada día son cosas nuevas y nuevas expresiones. Si te detienes a observarlo, práctica que se ha convertido en mi deporte favorito, entiendes la capacidad que tiene para relaccionar unas cosas con otras y como va evolucionando. Hace un par de días trataba de hacer una carrera entre dos coches que estaban unidos por delante y por detrás por una cuerdecita: se tiró unos diez minutos mirándolos enfadado al ver que al lanzarlos a la vez se caían. Hasta que por fín se dió cuenta de dónde venía el problema...luego el lío vino cuando pretendía sacar al piloto de uno de los vehículos de dentro del mismo. Éste estaba pegado en su asiento, de hecho era parte del habitáculo y lo único que sobresalía era la cabeza por la cual Pablo tiraba con todas sus fuerzas diciendo " Coco.coco!!" ( que es como le llama de Pocoyó, Coco).Todos los días se despierta llamándome: Mami! mami! me llena...es como la vitamina para todo el día, la alegría con la que hace todo, los lagrimones cuando quiere conseguir algo, como llama a su tía y a Raúl y los busca por la casa, las persecuciones palo en mano detrás de la gatita ( que por mi parte se ha ganado el cielo), como recuerda a sus abuelitos continuamente casi a diario y a los caballos, sus charlas gesticulando y sin parar ( Dios sabe lo que dirá! )... En fín un lujo!!


 


http://es.youtube.com/watch?v=MGHA9_5Ob2U


 



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