lunes, 8 de septiembre de 2008

Mi olor.

El olor que desprende un hijo es algo tan de una que no se puede ni explicar: es ahora cuando no me quedó más remedio que entender que ya tiene dos años y que tiene que ir a la escuela, cuando me di cuenta. Al recogerlo ya no huele a mí, y duele, ya ves...lavarle la ropita con las manchas de una comida que no le guise yo, sacarle el pañal que va marcado con su nombre. Son pequeñeces que por un lado me hacen sentir un poco más independiente pero que a la vez me dejan hueca. Aunque también he de reconocer que surgen emociones nuevas como cuando voy a buscarle a las dos de la tarde y sale corriendo por el pasillo diciendo.”¡ Mami!!” con los brazos abiertos de par en par y una mueca de satisfacción y puchero al tiempo.


 Son etapas nuevas, sensaciones que se van y otras que vienen. Es bonito, intenso y muy duro a veces ver cómo va creciendo...


 


http://www.youtube.com/watch?v=CK3omb3Xkww


 


Mother and Child (detail from The Three Ages of Woman), c.1905 Art Print por Gustav Klimt



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