jueves, 30 de octubre de 2008

María

Hace ya algunos días vi en la televisión un reportaje que me estremeció, sobre todo por cómo están las cosas últimamente y por  lo críticos que somos en ocasiones y lo tolerantes en otras…:  la cosa iba de los 112 de Zaragoza ( ciudad, supongo elegida al azar). Se contaba la historia de María ( una casualidad poco casual), una señora de unos 80 años con Alzheimer. Resulta que vivía con su único hijo, un señor recientemente divorciado cuyas hijas han perdido el contacto. Éste había salido a la compra, según él por un breve espacio de tiempo, y había dejado a María sola en casa. Una vecina se asustó al ver a la anciana en el balcón del salón llorando queriéndose tirar .  Ante la imposibilidad de ayudar a la enferma  llamó al 112 que acudieron enseguida, echaron la puerta abajo y atendieron a María cuando estaba a punto de suicidarse con el único motivo de creer que su hijo la había abandonado, o más bien por un delirio propio de la enfermedad que padecía. Al poco rato aparece su hijo alarmado y conversa con los profesionales después de tener una  larga disputa con su madre en la que cupieron riñas  y reproches. Estaba avergonzado…


 Los profesionales del 112, y en este caso el médico y una Trabajadora Social le explicaron al hijo de María las posibilidades de ingreso en un Centro de Mayores, el hijo ironizó e incluso se ofendió…


 Mi reflexión a propósito de todo esto llegó muy lejos en un momento en el que la sociedad juzga a unos profesionales que nos dedicamos a cuidar de estos mayores que viven pseudoabandonados por sus familias en sus casas, ante el desconocimiento de la enfermedad del anciano, el temor, el miedo a ser  juzgado por otros en caso de ingreso en un centro, etc, etc… ¿A caso si esa señora se hubiera tirado por el balcón la noticia habría tenido la misma repercusión  que la de la Residencia Amma de Alcorcón? Por poner un ejemplo…es una vida igual. Y no defiendo el despiste de unos profesionales de una residencia porque un error humano que se vale de la vida de otro es un error que hay que pagar, está claro. Pero el error humano es como una diana para los medios  cuando se trata de un centro, y parece que ante situaciones “caseras” o “ familiares” de desatención somos más tolerantes. Es injusto. Hay muchas “Marías” y “Pedros” y “ Lucios” y “ Teresas” en sus  casas horas solos, frente al televisor, cenando un vaso de leche, o vegetativos en sus camas sin sus cambios posturales, pudriéndose poco a poco y sin espías ni cámaras ocultas que los saquen a la luz para         “ salvarles”.


 


http://www.youtube.com/watch?v=d0GzbXLj-dQ


 


                               The Old Guitarist, 1903 Lámina por Pablo Picasso " Viejo Guitarrista" Picasso.



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