lunes, 20 de octubre de 2008

Sigo con mi cuento...

Este hombre era de aquellos que se habían ido a la ciudad en busca de trabajo. En estos tiempos había regresado a “ los suyos” con esa nostalgia envidiable del que ama un terruño porque en él vertió juegos, riñas y mocos de pequeño. Su ilusión era ver a su pueblo tan unido como lo estuvo siempre y aunque algunos creyeron lo contrario cuando fue elegido para vencer al tirano, no quería medallas, ni reconocimientos. Su energía la sacaba de los ríos, de los montes, de los bosques de robles, del mar de estrellas, y también de su familia en especial de sus nietos a los que amaba y deseaba que conocieran el pueblo cuando era verde como un guisante. Pero una de las cosas que más le impulsaba a su lucha contra todas las injusticias cometidas, era el recuerdo de unos padres que lucharon esa tierra y que ya no estaban allí.


 http://www.youtube.com/watch?v=5N1orIES018



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