martes, 24 de febrero de 2009

Disfraces


El recurso del disfraz siempre me ha gustado: hacer de alguien que en realidad no somos me parece muy divertido. A veces nos gusta disfrazarnos de superhéroes como si afrontar algunos días no fuera suficiente aún si tener superpoderes, capa y antifaz. Otras nos gusta transgredir,ocultar una sonrisa triste como la del payaso que llora, o simplemente llamar la atención.

Este año disfracé una vez más a Pablo y disfruté mucho con ello. Le puse el traje que le había comprado en Marruecos hace ya algo más de un año, y estaba muy simpático: con sus ojitos negros y su tez morena, su delgadez y su gran sonrisa...

No hay comentarios:

Publicar un comentario