lunes, 2 de marzo de 2009

Volver


Siempre me quedo con ese sabor de boca que te deja un guiso cuando lo pruebas para ver cómo está de sal: metes la cucharilla en la olla y tomas una minúscula parte, te aguantas de coger más pues sabes que hiciste este gesto sólo para calcular el punto de sal. Cuando voy a París la sensación es la misma y cada vez que voy espero más y más de ella y nunca deja de sorprenderme...He vuelto a ir y siempre son las mismas canciones en mi mente nada más llegar, los mismos olores en la calle cuando paso cerca de una creperie de kiosco, o la misma sensación cuando cruzo el sena por la noche. Esta vez me supo a poco otra vez... Los días sólo tienen 24 horas y a París hay que ir sin prisas para poder perderte en ella. Cuando pienso en estos días allí me queda ese gusanito en el estómago de quien acaba de ir al mejor lugar del mundo y ha regresado fugazmente, como cuando tienes esa sensación nocturna de estar flotando y te parece caer en la cama de golpe y hasta te parece haber hecho un ruido espantoso; despiertas y ves que sigues allí, en el mismo sitio que hace unas pocas horas y piensas " quiero volver" pero sabes que no sabes si volverás y con cerrar los ojos no es suficiente.



1 comentario:

  1. Sin duda la ciudad mas bella que he visitado en mi vida. Desde Sacre-cour bajando por sus calles repletas de gente procedentes de todas partes del mundo a la Plaza de la concorde, pasando por Moulin Rouge, Opera, la Madeleine… Con sus museos Du-Louvre, D`Orsay… Y por supuesto, con sus monumentos Arc de Triomphe, Notre-dame y su Tour Eiffel que parece tocar el cielo. Y como olvidar su Seine con la música de Edith Piaf de fondo.
    Suena precioso verdad, pues todo esto acompañado por la mujer más preciosa del mundo, es como un sueño hecho realidad.
    “Siempre te amare, Paris”

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