martes, 26 de mayo de 2009

Abrazo


Hay viajes que son como un abrazo, en esta ocasión necesitaba ese viaje. Llevaba una terrible tormenta, sobre mi cabeza…un sentimiento duro como la cal pegado al alma. Pero el abrazo de lo que uno ama aún a pesar de la distancia, o mejor, además de la distancia, es reponedor: como ese paraguas imprescindible cuando no quieres mojarte. Además del cariño propio de estar con los míos, los de cerca, también disfrutar de rincones donde comer una buena parrillada de sardinas con amigos. ¿Qué mejor forma de hacer parar la lluvia podría haber? Alguna aún cabe, y es ver al niño corriendo detrás de las gaviotas…gracias por hacerlo posible!

2 comentarios:

  1. ¡Y el texto!.
    Gracias por permitirnos compartir esos momentos tan maravillosos que nos hacen sentir vivos y recuperar la esencia de la vida: la familia.

    ResponderEliminar