domingo, 3 de mayo de 2009

Felicidades

Aprovecho la oportunidad para felicitar a todas las mamis que me leen. En este momento me veo en la tesitura, como de andar por casa ya, de empezar de cero. Quizás puedo decir que me siento orgullosa de sentirme como un Ave Fénix, aunque acostumbrarse a esto no es muy buena señal, supongo.
Hoy lo que me llama es destacar el día en el que estamos, después de un fin de semana lleno de alegría con mis amigos y familia, y de sorpresas gratas: felicidades a todas las mamás de familia, pero las de familia de verdad, las que aguantan a veces chaparrones injustos para que su familia siga unida, las que tienen que olvidar daños y las que aún perdida la gana, siguen ahí por una cuestión convencional, pero no sin esfuerzos ( ojalá hubiera sabido yo ser así). Por otro lado felicidades a aquellas a las que la vida les separó de la otra parte y se ven solas, a las que perdieron a los papas de sus hijos por infortunios diversos. A las que libran mil obstáculos para darles de comer a sus hijos y a las que lo tienen todo y les dan todo, también, porque no son menos madres por ello.
Y felicidades a los papás que hacen de mamás porque ellas lo eligieron, o se fueron, o huyeron, se marcharon del modo que fuere.
A las mamás que no supieron hacer las cosas bien, o sí y perdieron, y se ven sacando a sus hijos adelante solas, con todas las cosas que ello conlleva y todas las satisfacciones para sí. Como yo. Felicidades a las mamás valientes.
Felicidades a las mamás que no tienen noticias de sus hijos, o sienten que ellos no las quieren.
Felicidades a mi mami, porque la quiero más que a nada y que a todo, gracias, siempre. Y tranquila, me muevo por tierra firme, la mayor parte de las veces. Nunca más.

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