martes, 26 de mayo de 2009

Lunes

Desde la calle Segovia hasta la Puerta del Sol hay un paseíto. Pasear por Madrid cuando no llevas reloj, cuando sabes que otros duermen un día de trabajo, cuando las palabras van y vienen como si lo fueran todo pero sin pensarlas mucho, o sí, intentando anunciarse…es un privilegio. Las calles, lo silencios, los gritos de los extranjeros en los bares de castañuelas, las estrellas tras el manto de la concentración, pero ahí observándonos. Un Madrid mudo para nosotros y lleno de calor para pasear, pero sin prisas y sin el agobio del Madrid del lunes, como si fuera fiesta. Era fiesta.

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