martes, 2 de junio de 2009

Tardes de verano


Llegaron las tardes de verano: un verano caluroso, lleno de risas y de juegos en el césped, con palomas a las que perseguir a dos coletas y pantalones por las rodillas, eso sí, sin pañales…
Llegaron las horas de terracitas al Sol, pero buscando sombras, con las manos apretadas aunque sea con el pensamiento.
Llegaron juegos de coches y canciones de niños con las ventanillas bajadas y a todo pulmón; toboganes cada vez más altos donde suben mis ilusiones…
Llegaron maestros de fuentes y saxofonistas en los bancos.
Llegaron cuentos de príncipes para dormir príncipes en la noche, bajo el poder de una Luna que va creciendo y cada día es más redonda.
Carrerillas hasta la puerta de un parque por entre la gente que busca leer, y caballitos hasta el coche.
Y llegó el calor y el cansancio de regreso , despedidas de niños y con niños y sueño, mucho sueño hasta llegar a casa…




1 comentario:

  1. Los niños...esas heridas abiertas que nos recuerdan que estamos vivos.
    Nos roban , nos arrancan nuestros sueños, los de toda la vida. Nos los sepultan entre sus juegos, sus carreras, sus preguntas...nos los cambian por la única razón que no tiene palabras.
    La misma que hizo hombre a Dios.

    ResponderEliminar