martes, 9 de junio de 2009

Tren

Con los ojos como platos. Nervioso él por la novedad, contenta yo, por la novedad. El ruido propio de un domingo cualquiera y gente que casi paseaba aunque el lugar no diera pie: un domingo es un domingo aunque sea en el andén del metro…
Totalmente absorto cuando se acercó el tren del otro lado: cuántas veces le había dado a los botones del mando de su tren de juguete y lo había manipulado de un lado para otro por las vías; ahora tenía delante uno de verdad y un mundo nuevo se abría frente a sus ojos.
Llegó el nuestro y paró y salió un tumulto de gente del vagón. Él se adentró con velocidad y expectación: miraba a todas partes y agarraba mi mano con fuerza, más por los nervios que por miedo.
La gente le sonreía y él tímido se metía entre mis piernas sin dejar de observarlo todo. Nos sentamos y sonreía.
Cuando llegamos a nuestra estación no quería bajar y se pasó todo el día diciendo : “ mami, quero a treeen!”
Otra experiencia más que me llevo conmigo…
http://www.youtube.com/watch?v=M6ECvGLoXvc

1 comentario:

  1. Escrito por ti, puedo ver en mi mente y sentir en mi corazón la felicidad de su cara sonriente en esos momentos.
    Muchos besos para los dos.

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