jueves, 13 de agosto de 2009

Quijote


(…)” Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas( …)”
( Don Quijote de la Mancha Segunda parte)

Así defiende Alonso Quijano a su Dulcinea en la Segunda parte de la novela Cervantina.
Y tengo yo mi Quijote particular a diario: en frente de mi mesa, siempre esperándome. Será invención de su imaginación senil como la del caballero, o será que ve en mí alguna cualidad de esas de antaño, de las que no ven los caballeros de hoy en día por la calle; o quizás y más probable será que mi L.Filiberto ( que el nombre no es tan novelesco), no tiene a nadie quien le acompañe al banco a sacar para sus tabacos, ni a nadie que se preocupe de que lleva la corbata torcida, ni a nadie quien le llame cuando le pica la garganta, o quien le escriba o visite. Y supongo que será triste sentir que una desconocida, que ya no lo es tanto, sea quien se preocupe de esto y otras cosas hasta tal punto que pueda confundirse el amor con el agradecimiento.
Y cómo dejarle sin compañía y sin conversación si en sus gestos sólo hay dulzura cada mañana para acompañarme. Qué miserables somos y con qué poco hemos de conformarnos en la mayoría de las ocasiones.
Ebanista y “asturianu”, eso dice él. Pero sobre todo un alma vieja y un corazón lleno de energía para creerse enamorado de quien pudiera ser su nieta, y sólo de “ oídas” como Don Quijote a su Dulcinea…Apartado de toda actividad pero resucitado de vagabundear por las calles viendo molinos de viento montado en una vieja bicicleta. Y ahora que es más Alonso que caballero cree haber encontrado el amor.
Me siento afortunada de su respeto y de la ingenuidad de sus intenciones.


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