viernes, 25 de septiembre de 2009

La Isla


El mar, nos saca todo lo de dentro con su marea. Escupe espuma. Alberga una vida lejana y casi seguro desconocida.
El mar traga todo lo que se topa con él y lo lleva al fondo convirtiéndolo en parte de su mobiliario: salones de coral con vistas al infinito…
Volcanes sacan lo de su estómago y lo vomitan en caliente. Arrasa, destruye, duele.
Alberga lo cándido de lo que nace de lo más profundo: incendia. Salones de piedra roja incandescente con vistas al infierno.
Y mar y montaña luchan en mitad de la nada. Energía, batalla sin fin. Nace vida y arde. Escupen espumas y nos dominan, nos zarandean, construyen un paisaje único.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Creo

Creo que todo en esta vida es cosa de tiempo
creo en el futuro y en lo que me queda por hacer.
Creo en todas aquellas cosas intangibles difíciles de nombrar
creo que existen.
Creo en la capacidad humana de perdonar y de darse cuenta de los errores
creo que nadie es tan bueno, ni nadie es tan malo como lo pintan.
Creo que todo acaba cuando tiene que terminar y que prolongar es inútil, es mentira.
Creo que cada historia es un cuento y que los cuentos pueden empezar por el medio.
Creo en la belleza de crear, de hacer cosas con la única intención de embellecer.
creo en la música, como ayer delante de un artista
creo en lo bello de lo pequeño, de lo que parece miserable si no crees.
Creo en los colores y en crear con ellos.
Creo en el amor que está por llegar cuando crea.
Creo en los ojos de un niño cuando dan ternura.
Creo, quiero creo, creo quiero.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Egoísmo.


El egoísmo es una enfermedad.
El egoísmo es como la peste, se contagia y lo ensucia todo. Es algo contra lo que no me gusta pelear pues soy de la opinión de que cuanto más egoísta es alguien y más tratas de que no lo sea más se aferra a sí mismo y el resultado es plato hasta el copete de egoísmo. Pero es muy feo.
Mucha gente no mira si hace daño con su egoísmo, ni siquiera se da cuenta de que deja a los demás fuera de juego mientras ellos sólo piensan es si mismos. Y cada vez somos más egoístas: para el trabajo, para el ocio, para la amistad…poca gente ya hace algo porque sí o simplemente por dar, por hacer feliz. Casi todo el mundo da y abre la mano para esperar a ver qué le cae a cambio.
Cuando algo no nos gusta simplemente miramos para otro lado y siempre nos aferramos a aquello que nos resulte sencillo y nos haga las cosas fáciles: ¿ a caso no es eso egoísmo?
Demagogias a parte, vivimos con el egoísmo como si fuera lo más normal y expresiones como “ a cada cual lo suyo” nos parecen ya habituales. La competitividad en el trabajo, el individualismo en la pareja, lo de que cada uno tenga su espacio, nos hace crecer creyendo que ese espacio es un país que tiene que entrar en guerra en cuanto otro intenta asaltarlo.
Así cada vez es más difícil enamorarse, querer, confiar. El ser egoísta, es suspicaz por naturaleza; como si de un mecanismo de defensa se tratara. Y hemos llegado a un punto en el que ponemos a disposición de este egoísmo hasta nuestras propias familias : “ tener hijos no me deja crecer como persona”. Es triste, es lamentable, un caos…cada vez somos menos, cada vez nos damos menos a conocer, cada vez somos más uno a uno y la palabra “ juntos” se queda obsoleta.

http://www.youtube.com/watch?v=ttv5dyvtF4o

jueves, 10 de septiembre de 2009

Sangre

Cuando sufrimos, nos reclinamos hacia el centro de todo, hasta nuestro ombligo.
Cuando vemos que los pilares y cimientos de todo aquello en lo que creíamos se tambalean como rendido ante un tsunami, nos dedicamos a buscar en las páginas amarillas de nuestro pasado, o en nuestras fotos; para recordar quién éramos.
Cuando vivimos pasajes con los que no contábamos, cuando no nos llegan los dedos para contar desilusiones, cuando todo aquello que nos pareció superficial un día nos rodea y asfixia, nos enroscamos y la sangre lo soluciona todo, todo lo hace más sutil, más delgado, menos profundo. Son nuestras raíces y las de los que nos anteceden: no hay nada como la familia; nada como esa unión a veces incómoda y siempre sacrificada que es como el aceite, que siempre deja un rastro y queda por encima de todo.
El desgarre que produce una ausencia de sangre o una decepción de ésta es incomparable con nada y el vacío no se puede henchir con nada. Ni se quiere.
Y algunos la niegan, rechazan o eluden. Pero cuando sufrimos, nos reclinamos hacia dentro, hasta el ombligo y tiramos de la sangre para que duela menos. Siempre hay alguien que nos escucha.


http://www.youtube.com/watch?v=3pfphdFRsVA

lunes, 7 de septiembre de 2009

Niños



La verdad es que desde que habéis llegado a nuestras vidas le habéis dado un color distinto. El motivo de reír cuando a veces una no tiene tantas ganas como le gustaría, el objetivo de acabar pronto el trabajo en el despacho para volver pronto a casa, la alegría de una vocecita al otro lado del pasillo por las mañanas, la sonrisa aún a pesar de ver cristales rotos.

Veros correr a uno detrás de otro, o tiraros de las camisetas, empujones para quererse aunque acabéis en el suelo, y meter el dedito en el bote de la leche condensada…
Cuántas situaciones y momentos que le dan sentido a un lunes cualquiera, cuántos besos en las manos o tirados al aire. Cuánta agua y chapuzones, cuánta valentía y cuánta dulzura.

Y cómo tira la sangre como un hilo, qué fácil es quereros sabiendo que va a ser correspondido, qué sencillo y qué complicado lo hacemos todo cuando crecemos y qué sentimientos pegados se despiertan para cuidaros.

jueves, 3 de septiembre de 2009

4º no aniversario

A algunos aún les choca que me acuerde siempre cuando llega el día 2 de Septiembre del día de mi boda; a los que me conocen de veras, no tanto: al fin y al cabo me acuerdo hasta de cuando cumple los años mi gata, cómo olvidar un día tan importante; además los que estuvisteis sabéis que fue una boda de cuento, lo que ocurre es que a veces los cuentos no acaban con un final de perdices.
Los primeros meses recuerdo que fueron durísimos, aún sabiendo en el fondo que podría pasar lo que pasó. Una cosa es cómo uno cree que es la vida cuando se separa y otra la realidad. Cuando la convivencia se hace insoportable sólo piensas en mandarlo todo a la porra y en realidad cuando estás solo te pasas el tiempo pensando cómo no estarlo, menos mal a mi hijo, si no estuviera no hubiera podido soportarlo.
Siempre pienso que mi hijo me sacó del bache incluso cuando no me veía ni con fuerzas para cuidar de él. Después criarlo sola no ha sido fácil: reírte sola cuando dice sus primeras palabras o despertarte por las noches cuando teníamos los dos fiebre con el miedo a sentirme tan mal de no escucharle…un bebé necesita todas nuestras fuerzas, y mucha alegría alrededor, además se dan cuenta de todo y perciben nuestras emociones. Su padre hay cosas que nunca tendrá, es así, se lo perdió.
La cobardía ante los miedos, ante la incomunicación, ante los cambios nos lleva a decisiones o a actuaciones drásticas y no puedo decir que me arrepienta de cómo hice las cosas entonces pues en su momento hacía lo que me parecía mejor, pero ahora encontrar la felicidad tampoco es fácil: al final todas las relaciones se queman, en todas hay algo que no nos gusta, en todas hay rutina, hay frialdad, en todas hay esas ganas de dejarlo todo y cada vez es más complicado pues encontrar a alguien que tolere nuestros defectos no es tan sencillo.
De aquel 2 de Septiembre no queda nada: ni nostalgia, ni amor ni nada, pero la sensación de fracaso es como una sombra de la uno no se desprende tan fácil.

El Muro de Berlín


Hay barreras que caen continuamente y puentes elevadizos que salvan a los castillos ante los ataques.
Me pregunto cómo pudo levantarse un muro de hormigón que separara a familias, a amigos, y mantenerlo en alza 40 años… Es como la torre de Babel en la que todo el mundo hablaba pero no se entendía nada. Y esto, irremediablemente me lleva a otros muros: los que construimos para no dejar pasar el viento, para no enamorarnos o para no perdonar. Al final es falta de comunicación igual y lo hacemos sin cesar.
Yo me fui a ver cómo se había caído un muro y sin quererlo, levanté otro. Sólo la estupidez humana puede dejar que pasen estas cosas, y sólo la inteligencia y el corazón pueden derrumbar piedras construidas donde aún no había cimientos para hormigón. O quizás cada día sea un poco más ilusa.