jueves, 3 de septiembre de 2009

4º no aniversario

A algunos aún les choca que me acuerde siempre cuando llega el día 2 de Septiembre del día de mi boda; a los que me conocen de veras, no tanto: al fin y al cabo me acuerdo hasta de cuando cumple los años mi gata, cómo olvidar un día tan importante; además los que estuvisteis sabéis que fue una boda de cuento, lo que ocurre es que a veces los cuentos no acaban con un final de perdices.
Los primeros meses recuerdo que fueron durísimos, aún sabiendo en el fondo que podría pasar lo que pasó. Una cosa es cómo uno cree que es la vida cuando se separa y otra la realidad. Cuando la convivencia se hace insoportable sólo piensas en mandarlo todo a la porra y en realidad cuando estás solo te pasas el tiempo pensando cómo no estarlo, menos mal a mi hijo, si no estuviera no hubiera podido soportarlo.
Siempre pienso que mi hijo me sacó del bache incluso cuando no me veía ni con fuerzas para cuidar de él. Después criarlo sola no ha sido fácil: reírte sola cuando dice sus primeras palabras o despertarte por las noches cuando teníamos los dos fiebre con el miedo a sentirme tan mal de no escucharle…un bebé necesita todas nuestras fuerzas, y mucha alegría alrededor, además se dan cuenta de todo y perciben nuestras emociones. Su padre hay cosas que nunca tendrá, es así, se lo perdió.
La cobardía ante los miedos, ante la incomunicación, ante los cambios nos lleva a decisiones o a actuaciones drásticas y no puedo decir que me arrepienta de cómo hice las cosas entonces pues en su momento hacía lo que me parecía mejor, pero ahora encontrar la felicidad tampoco es fácil: al final todas las relaciones se queman, en todas hay algo que no nos gusta, en todas hay rutina, hay frialdad, en todas hay esas ganas de dejarlo todo y cada vez es más complicado pues encontrar a alguien que tolere nuestros defectos no es tan sencillo.
De aquel 2 de Septiembre no queda nada: ni nostalgia, ni amor ni nada, pero la sensación de fracaso es como una sombra de la uno no se desprende tan fácil.

1 comentario:

  1. Terminar una relación que no te aporta nada no es un fracaso, es una victoria. Lo es por cuanto debes dar un paso de gigante que requiere un gran valor, lo es porque estás dispuesta a apostar por una que sí te llene y nadie dijo que fuera fácil.

    Encontrar la felicidad (los picos de felicidad que otorga la vida) no es fácil pero más que una meta es un camino. Yo he sentido la misma desilusión que tú durante mis cinco años de separación pero, cuando arrojas la toalla, de pronto surge la luz. No sabemos cuánto durará pero es luz y no hay que dejarla escapar.

    Tu momento llegará cuando estés preparada, cuando recuerdes que la cotidianeidad también tiene su encanto y cuando alguien te toque el corazón y te descubra. A mí me ha pasado y, pase lo que pase, lo voy a disfrutar al mil por cien.

    Buena suerte.

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