jueves, 22 de octubre de 2009

De repente

Un día cualquiera una se levanta y después de acostarse triste se encuentra más guapa en el espejo, más risueña y con más ganas. La tristeza cuando se va de repente es como un empujón: al día siguiente te quieres comer el mundo. Lo malo es cuando se pega a los huesos y a la piel, pero no ha sido el caso…
Hemos terminado de pintar y casi está el piso limpio y preparado. Sólo falta que llegue alguien capaz de ver el esfuerzo y de pagar el alquiler. Inshalá ! ( como decía un amigo cuando todavía tenía esperanza…)
Hemos acabado a la hora prevista. Y aún me quedó tiempo para disfrutar de una comida estupenda de las que no se miden por lo que te comes, ni si quiera en el postre.
Y mi tarde, tranquila, lloviendo o intentándolo pero bella: en casa, con los niños, con mi gente y mis atascos de papel en mi mesa…¡ qué gustazo! Y qué maravilla pensar que ayer me sentía el ser más triste del mundo y hoy ( así porque sí) me siento bien…ya me lo decías ayer: “ mañana será un gran día”, acertaste.


http://www.youtube.com/watch?v=sk8XVAQucvo

5 comentarios:

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  2. Guardame un trocito de tu fin de semana, o andas ya pilladisima??????
    ;-)

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  3. Pues me alegro. A ver cuándo me levanto yo alegre porque sí ;)

    Un besito

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  4. Dicen or ahí....
    Que el vaso (se vea como se vea), siempre acaba vaciándose. Que medio vacío es medio lleno de nada (juego estúpido de palabras) pero... en realidad, la única razón de ser del vaso es llenarse y vaciarse, como la vida.
    Levántate y pregúntale al día como va a ser; terrible, exultante o neutro y, asúmelo, sonrie cuando tus hijos te recuerden porqué son niños y no arrugues la frente cuando los adultos hagan lo propio, no vale la pena.
    Te deseo felicidad, es un regalo sencillo pero lleno buenas intenciones.
    ;D
    Pack

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