domingo, 13 de diciembre de 2009

Mochila


Todos cargamos con una mochila de cosas negativas que nos han ido pasando en nuestras vidas. A veces, la mochila es muy pesada. En otras son cosillas que no abultan nada. El caso es, que portar con un macuto lleno malas experiencias, de malos recuerdos, no nos conduce a nada.
He descubierto que hay muchas formas de llevar esta mochila: en mi caso por ejemplo, intento olvidar lo que va a dentro hasta tal punto que sólo me preocupa si el color me pega con los zapatos o no. Pero la llevo…
Luego hay otros que llevan un mochilón enorme, no sólo porque lleven cosas ( más o menos pesadas), si no porque la llevan medio vacía para seguir llenándola.
Hay un grupo de personas que la lleva a tope y que en cuanto puede saca todo lo que lleva dentro y hace alarde del peso que es capaz de llevar o de la variedad de malos momentos que ha tenido que sufrir, como el que enseña lo que ha pescado en un día verdaderamente glorioso.
Y hay otros que la lleva de esas de tela de camuflaje, para hacer creer a los demás que nunca pasó por ningún momento porque todo el mundo le quiere: la típica persona que te cuenta que se va con su ex de cenas, que todo el mundo le adora y que si no es vicepresidente de su empresa es porque sabía que al último que nombraron le hacía más ilusión que a él…
Pero en definitiva vamos como tortuguitas con las mochilas al hombro y sin saber cómo soltar lastre…

1 comentario:

  1. Es mejor no mirar atrás,mirar hacia adelante con o sin mochila :-)

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