miércoles, 3 de marzo de 2010

Ángel y Manolo




Manolo es de color azul, tiene las orejitas oscuras, unos ojos negros muy redondos, un hociquito que parece una trufa y el rabo largo y estrecho.
Aquello que le hace tan atractivo es su pelo suave y su mirada tan dulce que te induce a abrazarlo, y quizás por ahí empezó todo…
La historia de Manolo, es la historia de un viaje: un día resultó ser un regalo en un país muy lejano ( tan lejano que Manolo antes se llamaba Woezel y hubo que rebautizarle…). El perrito llegó en los brazos de un bebé y se convirtió en su mejor compañero de noche, en su amigo de juegos de día, en su mayor tesoro…
Los días, los golpes, los saltos, el amor del pequeño por Manolo, hizo que su piel dejara de ser tan azul, tan suave, tan limpia…pero intentar separarlos era una hazaña a la que nadie se atrevió. Era ese amigo insustituible por nada y por nadie. "Malolo, tete y Ágel", son todos uno por las noches.
Hasta que un día le pagaron el billete de viaje a otro perrito creyendo que el bebé abandonaría al primero que estaba tan “querido”…pero la sorpresa son dos Manolos a la hora de dormir…imposible separarlos, imposible el engaño o la persuasión.
Y es que la pequeña mascota lo mismo vale para chuparle el rabo, como para frotarse con él los ojos, metérselo por la nariz o por los ojos; y todo ello es un ritual de cariño inquebrantable por ninguna madre y que supone un espectáculo divertido a la par que entrañable.
¿ Quién se atreve a separar al niño de su peluche?

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