martes, 3 de agosto de 2010

Ventilador


Son cinco escasos minutos los que tardan las hélices en dar un giro completo, hasta donde yo estoy; pero son de esos minutos que se te hacen eternos: de espera. Ésa como la de las salas donde esperas tu turno a que el médico te llame; o aquella otra al otro lado de un teléfono que llevas en un bolsillo, como si por llevarlo más cerca fueran a llamarte antes. O la espera en un bar a que lleguen los amigos para tomar unas cervezas y contarse el verano…O la otra, la más dura y eterna, la que parece que multiplica tres veces los segundos cuando no estás… cuando sólo tengo tu voz al otro lado del teléfono y tu espacio y el mío son como dos mundos imposibles…Son cinco minutos los que tarda el ventilador en dar la vuelta y mirarme, pero las motitas de sudor resbalan por mi cuello entre giro y giro, y cuando el aire pega contra mi rostro es un alivio ilusionante, como cuando sé que estás de regreso...

4 comentarios:

  1. Mi querida alma, yo también te anelo cuando no estas. Prometo secarte toda la vida (si tu quieres claro)esas gotitas de sudor...

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  2. guauuuuuuuu, cualquier mujer sudaría ante esa respuesta.......

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