martes, 14 de septiembre de 2010

No te rindas


A trozos, esos trozos que se recogen del suelo, dispersos, inconexos pero llamándose unos a otros, por donde se han quebrado, así.
Retazos de momentos que se agolpan como una cinta a la que le das para que corra x4 y parecen que pasan por delante de tus narices: con sus olores, sus sabores y sus músicas.
Trozos de una vida que parece un cuento de los que acaban en susto: un principio y un final sin perdices; y lo más triste es que aún tengo secuelas yo del mío…y ahora te ha tocado a ti, que hasta para esto me seguiste los pasos: tonto! tonto! tonto! Y esto no es como cuando te peleabas en el parque con otros niños y yo iba le tiraba de los pelos a quien fuera para defenderte.
Sólo puedo estar ahí, en un rincón, por si me necesitas, por si quieres que te explique cómo se pasa el tiempo tan loco, tan rápido y se lo lleva todo como un torrente, cómo nos hacemos fuertes y de pronto un día nos cuesta menos levantarnos y mirarnos al espejo sin pensar en qué hemos podido fallar, cómo se quiere más lo que se tiene cuando uno cree haberlo perdido todo y tantas y tanas cosas que se saben sólo, dejando pasar los días…

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