lunes, 18 de octubre de 2010

La Casita Rosa


La casita es rosa; de un rosa pálido muy clarito. Las ventanas color burdeos con sus cristales y todo. Ladrillos blancos craquelados en los laterales, en las esquinas. Lo mejor es el ático donde poder descansar, tomar el Sol, y las plantas!!! Enredaderas desde los balcones y desde el jardín superior.
Una casa para un perro y un porche de madera y escalinata Hooliwudiense incluida, de mármol, un tanto ajada por los años: decadente…
Parece una casita de esas de la Toscana que están como en formol pero que necesitan unos arreglos, un poco de vida…quizás la que a él le falta, aunque no las ganas para construirla con sus manos para mí: hay cariños de viejos que pesan como los años y que enriquecen las rutinas…
Gracias!

miércoles, 6 de octubre de 2010

Constancias y rutinas


Hoy es uno de esos días en los que parece que no amanece: como si la noche se hubiera tragado al Sol, la luz.
Son rutinas pegadas a las manos y delante del espejo , la misma cara aburrida, el mismo pelo y el gesto retorcido de mirar hacia atrás.
El otoño puede ser de colores o venir arrastrado como las hojas; supongo que no empezó bien. Y es como si tuviera miedo de avanzar…todo se me queda grande y yo cada día más pequeñita. Y no sé si ya son sólo mis ausencias las que me fustigan o que me voy acostumbrando y me vamos relajando en querer ganar la batalla a lo de cada día: la rutina y la falta de ilusión es como una mancha de grasa, que si no la lavas rápido, se queda ahí para siempre…
La necesidad de de que no haya un día igual a otro, esa enfermedad mía del entusiasmo y que no me sabe bien la falta de constancia, me están dando en la nuca por las mañanas y no me dejan ver la luz del amanecer…