domingo, 9 de enero de 2011

2011

Llevo varios años en los que cuando empieza enero trato de no hacerme a mí misma ( y mucho menos al resto) ningún tipo de promesa absurda que quizás nunca cumpla y aumente el groso de mis múltiples frustraciones.
Pero es cierto que es complicado tratar de hacer como si ayer hubiera sido sólo ayer y que con un cambio en el almanaque no hay que empezar como si de algo nuevo se tratara.
El que conoce mi día a día sabe que me valgo de empujoncitos para salir del atolladero de la rutina, pero es cierto que llevo una etapa más tranquila: como si supiera que hay renglones que tenía pendientes que ya leí; aunque lejos de la realidad creo que es una vaguería que desconocía en mí y que mira! parece que también existe…
Piscina, leer más, reír mucho y comer más sano no son propósitos, son despropósitos con los que me levanto cuando empieza un nuevo año y que casi nunca cumplo.

Este año, no pienso intentar nuevo que no me apetezca.
http://www.youtube.com/watch?v=JUSA42a2TDM

3 comentarios:

  1. Pues sí, jamía, haces bien, porque lo de los cambios radicales es una utopía y el cambio interior es algo que lleva tiempo y es sumamento complejo. Tú prométete vivir lo más tranquila posible y a volar...!!

    Un beso

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  2. ¿Que sería de la migas de pan sin el camino?
    Dejaselas a los gorriones, y tu a volar.
    ya sabes de un angel que te avisará de las alturas...;-)

    un besazo a todos los que sois, y eres.

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  3. Te puedo ayudar en lo de comer más sano, invítame y ya está :)

    Besos, bicho

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