martes, 5 de abril de 2011

Soy primavera


¿ Escribir?

Cada vez me encuentro menos en espacio donde caben las letras: me las pego al pecho o a la garganta para tragármelas, supongo que por eso el nudo…

Pero me supone un esfuerzo que antes no me suponía; es como si tuviera que tirar de ellas, como el parto de una vaca. Me agota.

Y supongo que es así porque tengo que esforzarme por darle nombre a un sinfín de emociones que tengo como una ensalada sin aliño.

Me siento muchos días en mi sillón con el propósito firme de hacerlo, de tomar papel-teclas y ponerme a escudriñar. Pero no lo hago...

Cada día soy más Sol y nubes y me cuesta horrores alcanzar una temperatura intermedia: me estoy haciendo de tormentas de verano…y lo peor que me deja después doloridos todos los huesos, la humedad no se seca si no calienta bien fuerte el Sol.

Pero creo que el problema es que me acostumbro a ese estado de ánimo, y lo llevo con la misma naturalidad que el flequillo.

Y miro mis días con perspectiva de Spa y me siento bien y pienso que son estupendos, pero cada instante me tira como por dentro y tengo que hacer un esfuerzo por tirar de mi sonrisa. El niño y la suerte ( aún a pesar de no creer en ella), de haber encontrado quien suba a mis montañas son lo que me dan luz, con la que me levanto.

Y para las nubes, paraguas.


Ya he escrito...



1 comentario:

  1. Las letras, llenas de filos y fronteras...supongo que para proteger lo que guardan.
    Si es que guardan algo.
    No me gusta como suenan estas letras. Las tuyas, digo. Mi ego simepre me embellece las mias.
    Faro,luz , orilla...ahora que conoces Cadiz sabes un nuevo significado para ellas: salvaguarda, esperanza, corazón.
    No, no, no. No me gustan estas palabras, por que me siento palanca de las mismas.
    Son otras las que espero, en las que creo. Las que te definen: corazón que sabe llegar hasta su piel.
    Al menos, ahora se que tenemos una nostalgia común, ese futuro que soñamos perfecto: Cadiz.
    Algún día sabré del eco de tus alas, de angeles cón número de zapato, de tu plural ajeno.
    un beso, bonita.

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