miércoles, 12 de octubre de 2011

Granada




Como una granada que se abre al Sol y deja que le brillen los granos: rojos, dulces, frescos, refrescantes…Con la coronita dura y picuda; con la piel tersa, rosada y con esa belleza exótica en su interior: una hucha que esconde un gran tesoro…


Y amarrados a su carne cada diminuto rubí, haciendo un cerebro conexo por los hilos amarillos.


Y su sangre pegajosa y limpia, que mancha todo lo que resbala. Es la sangre de cada pieza, y al sangrar una se descubre la siguiente.


Y ese dulzor que se pega al paladar y chirrían piedrecitas entre los dientes…


Así, como una granada, son mis ilusiones., y quiso la Luna abrirla en dos.