martes, 15 de mayo de 2012

En el muelle de San Blas

Qué sucias se nos vuelven las palabras cuando las dejamos salir por la boca sin filtrarlas por el corazón: cuando son sólo razón... Qué fácil es urdir en las miserias de los demás cuando una vez nos dijeron " te amo", quebrar el hilo entre lo racional y lo espontaneo; abusar al fin y al cabo de la confianza. No sé cuánto tiempo tendrá que pasar para que te perdone: quizá no lo haga nunca porque no quiero ni siquiera intentarlo… Ya no recuerdo cómo eran las muecas de felicidad cuando estabas y las borré y las sustituí por otras nuevas, con el tiempo eso sí. Pero al final uno tiene que poner unas encima de otras y aunque lo intente con todas mis fuerzas, a veces, se vislumbran por debajo. Me veré las caras contigo para defender aquello que más amo; y si lo que te molesta es ver mi cara nueva, aunque quizá hoy veas la de tantas veces llorándote, la vas a tener que ver muchos días. Todo acabó hace mucho tiempo y sin embargo, me retas: lo sigues haciendo. El tiempo seguirá reubicándonos y aunque hace mucho que dejé de creer en Dios, por lo menos ese en el que creía de pequeña, Dios pondrá cada cosa donde corresponde. Y allí no podrás alcanzarme. http://youtu.be/LbS1JaqY1xs