jueves, 1 de noviembre de 2012

Miedo

El miedo, ese sentimiento natural que nace de la expectación ante lo desconocido.
Es como una gripe, una tos seca que cuanto más te rindes a ella más se va apoderando de tus horas de sueño…
El miedo es una nube que se posa delante de casi cualquier emoción: se va convirtiendo en niebla y produce estupor porque no te deja ver imágenes, objetos, no atinas ni con las manos abiertas puestas por delante.
El sudor frío cuando te despiertas asustado, encogido por el miedo, es un sudor que resbala por la nuca, que se pega en la piel, un sudor conocido. Un tiritar nocturno empapado en miedo.
 Que desvela, que deslumbra, que colapsa cualquier pensamiento y que desdibuja nuestro carácter ante cualquier absurda imagen de nosotros mismos en nuestro día a día.
El miedo a perder, a caer, a equivocarnos, a reírnos de nosotros mismos, a olvidar, a querer, a pensar en lo que sabemos que no debemos pensar, miedo a sentir lo que no nos dejamos sentir, a desear, a prometer y no cumplir, a odiar…miedo al dolor, a sufrir, y a perdonar, a no dormir…miedo a creernos diferentes, a sentirnos solos,al fracaso, a probar, a hablar, a escribir y hacerlo mal...


El miedo es el fruto de las inseguridades que habitan en nuestro fuero interno. Lo alimentamos cuando cerramos los ojos, cuando damos por cicatrizadas heridas aún abiertas, o cuando queremos saber más allá de lo que nuestros pensamientos alcanzan: averiguar futuros imaginarios y fantasiosos en los que no imponemos ni el más mínimo atisbo de realidad.
Parece propio del ser humano, tan simple, tan vano, tan cobarde…






2 comentarios:

  1. Touché, muy bien enfocado. Afortunadamente yo sólo tengo miedo a las alturas que se han salvado en tu análisis :)

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  2. Dicen que el valor no es más que una estupidez bien dirigida. Yo no lo sé, porque soy de natural cobarde. Lo que si es cierto, es que el miedo te da tiempo para pensar. Siempre que hayas escogido bien el escondite, claro. Y pensar es lo que hacen los inteligentes, y yo no voy a tirar piedras sobre mi propio tejado ergo: quien siente miedo es muy listo y, digno de una gran sensibilidad. Y en algunos casos raros, pero ciertos y señalados, origen de gran belleza.

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