domingo, 8 de septiembre de 2013

Mario

Poco queda ya para verte la carita y no he sabido encontrar un hueco para sentarme a escribir todos los pensamientos bonitos que se han estado agolpando en mi cabeza desde que se que creces en mi vientre:
Tantas emociones, tanta ternura, y el miedo, siempre presente cuando uno sabe que está haciendo algo verdaderamente importante…

Ahora que llevamos casi un año conectados y sin conocernos quiero escribir estas letras para nuestro recuerdo, el de los dos.
No ha sido fácil llegar hasta aquí, llegar hasta ti y ahora te esperamos como lo más importante que tenemos entre las manos: con esa emoción de quien comparte un pedacito de vida y que es incomparable con nada.
Te soñamos desde hace meses. Nos hemos inventado tu cara, tus ojos, tus gustos y tus inquietudes. Reímos cuando pensamos en tus primeras palabras y tus primeros pasos.

Cada movimiento dentro de mí ha sido como un vuelco de corazón con triple salto mortal incluido. Acariciarte desde fuera y hablarte y cantarte…
En ocasiones he sentido cómo tus manos trataban de abrazarme por dentro: como raíces de sangre al suelo, o a mis entrañas. Con ese dolor propio que se lleva cada día y que sabe amargo y duro, pero tan, tan dulce…
Ahora me queda el miedo de tenerte entre mis brazos, manos expertas ya, pero tímidas para llenarse de una nueva vida: tan indefensa, tan minúscula, con un futuro que dependerá mucho de nuestro amor por enseñarte las cosas, tan mía…

Estamos esperándote así, impacientes, emocionados, divertidos. Sabemos que nos cambiarás los días y ¡las noches! A mí ya me los cambiaste.

Y es que así son los hijos: los amamos desde que nos roban la vida para hacerla más llena y más difícil, pero con todo el sentido.




1 comentario:

  1. Esta bien eso de empezar a tejer colores, dejando el hilo para después.

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